
Madera jovial del árbol verdecente
Talado en su sazón
Y en alacena trocado,
Cuanta inspiración de luna y bosque solitario
En tu vetas traes tallado.
Tus baldas y tus tabiques
Sostienen la fina loza con los antiguos ajuares
Y el ímpetu templado de tu refinada astilla
Sostiene aún el recuerdo franco
De los antiguos robledales.
De las noches estrelladas,
Allá en los oscuras majadas,
Habita en ti aún el fervor venerable,
Acompañado de un vago temblor
De aullido y de aquelarre.
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